Don Melchor de Santiago Concha y Toro
(1834-1892)
Perfil
Al hablar de don Melchor Concha y Toro hay que tener en cuenta
quién fue y su indudable aporte a la historia política y económica de Chile.
Era un hombre culto, profundamente católico, visionario, emprendedor y de
espíritu inquieto, que estaba en permanente contacto con diferentes países.
Su gran conciencia social lo llevó a participar en innumerables obras de
beneficencia y en fundaciones para obreros, al igual que su esposa y sus
hijos. Estuvo siempre involucrado con el acontecer nacional, por lo que
ocupó varios cargos públicos de importancia.
Su vida
Don Melchor nació el 10 de octubre de 1834 y murió el 21 de julio de 1892.
Provenía de una tradicional familia chilena. Su padre, Melchor de Santiago
Concha y Cerda, fue ministro de la Corte Suprema, diputado y senador,
mientras que su madre, Damiana de Toro y Guzmán, era nieta de don Mateo de
Toro y Zambrano, el conde de la Conquista.
Realizó sus estudios en el Instituto Nacional, donde recibió una formación
humanista que lo marcó enormemente. Era un gran lector y amante de la
historia. Estudió Derecho en la Universidad de Chile, de donde se graduó en
1857 con una memoria de titulación llamada “1824-1828: situación de América
y de Chile”. Otro de sus documentos escritos y difundidos fue “Biografía del
General Francisco Antonio Pinto”. Llegó a convertirse en profesor titular de
esta casa de estudios.
En 1862 se casó con doña Emiliana Subercaseux y Vicuña, con quien tuvo seis
hijos.
La vida
política de don Melchor
Entre los años 1861 y 1867 fue diputado por la localidad de
Melipilla.
En 1868 se convertiría en Ministro de Hacienda del gobierno
de José Joaquín Pérez.
Diputado por Santiago entre los años 1873-1876.
Diputado por Chillán, entre 1876 y 1879.
En 1876 se convirtió en Presidente de la Cámara de Diputados.
Políticamente se definía liberal, especialmente en la
liberación de la economía y desregulación del comercio, por
lo que como diputado defendió algunos proyectos, como la
imposición de las contribuciones a las herencias o el
impuesto a la renta, entre otros.
Fue senador por Ñuble entre 1879 – 1885 y por Santiago entre
1885 – 1891.
Entre sus muchos proyectos luchó fuertemente por derogar las
regulaciones al comercio con Argentina y en general por
desrregular el comercio. También se conocen profusamente su
fuerte defensa del matrimonio, sus ideas acerca de
fortalecer la familia, “el matrimonio es bastante más que un
contrato civil”. A esto se unen sus fuertes principios
políticos cercanos al liberalismo, a pesar de ellos se opone
a Balmaceda desde el Parlamento. Firma junto a los otros
miembros del Congreso la solicitud de renuncia de Balmaceda,
crónicas de la época señalan que fue a quien más le costó,
sin embargo la firmó sin leerla.
Un
hombre visionario
Como empresario se mantuvo permanentemente evaluando posibles negocios e
inversiones. Mantuvo negocios en Bolivia, Antofagasta, California y China.
Le gustaba mantenerse al tanto de sus empresas y principalmente de la
situación de las economías en mercados lejanos. Tenía negocios de trigo,
harina y cebada la que exportaba a diversos mercados.
Fue Presidente de la Compañía minera Huanchaca en Bolivia que pertenecía a
su familia (donde tenía el 40% de la propiedad) y también Director de Banco
Garantizador de Valores.
Entre sus negocios, sin duda, el más destacado y el que ha perdurado en el
tiempo es el de la Viña que lleva su apellido. Concha y Toro fue fundada en
1883 en los terrenos ubicados en Pirque, heredados por su esposa. Al igual
que otros acaudalados personajes de mediados del siglo XIX, Don Melchor
viajó personalmente a Europa en busca de las cepas francesas para plantarlas
en su propiedad de Pirque y contrató al enólogo Monsieur de Labourchere para
elaborar los primeros vinos de su viña. En 1918 la familia contrató al
enólogo francés Geroge Guyot de Grainmason quien dio un impulso científico a
la elaboración del fino producto. Ya en diciembre de 1921 la empresa se
transformó en Sociedad Anónima.
Los vinos chilenos comenzarían a figurar en las exposiciones internacionales
europeas y americanas, entre los que se contaba los vinos Concha y Toro.
Conciencia social
Don Melchor era un hombre profundamente católico y con fuerte
sensibilidad social, interés que compartía con su esposa Emiliana, quien fue
la fundadora y presidenta de la Sociedad Protectora de la Infancia.
El 21 de noviembre de 1891 don Melchor otorga una escritura pública para
fundar la Institución León XIII, presentando al Supremo Gobierno la
aprobación de los estatutos y la personería jurídica. Se trataba de una
Fundación de beneficencia, destinada a construir casa-habitación para
obreros, las que posteriormente se convertirían en su propiedad. Se trataba
de casas higiénicas, cómodas y de bajo presupuesto, el barrio Bellavista fue
uno de ellos.
Su vocación social se entiende en el contexto de la época que le tocó vivir.
Don Melchor profundamente tocado por las enseñanzas de la encíclica Rerum
Novarum e instado por el Arzobispo de Santiago Mariano Casanova, su amigo
personal, siendo Senador de la República - decide fundar la “Institución
León XIII” el 21 de noviembre de 1891. A través de la escritura pública que
daba vida a la institución y fijaba sus estatutos, destinaba la suma de
$100.000 a la compra de terrenos y a la construcción de pequeñas casas
apropiadas para la habitación de los obreros. Éstas serían arrendadas
mediante un sistema que permitiera al arrendatario, después de un
determinado número de años, convertirse en propietario. Una especie de
leasing habitacional.
Cuando Don Melchor funda esta institución ya estaba muy enfermo, no alcanzó
a recibir la concesión de personalidad jurídica ni la aprobación de los
estatutos de su institución: muere el 21 de julio de 1892 y sin haber aún
testado. Sin embargo su familia decidió respetar los deseos expresados antes
de morir y acataron punto por punto su voluntad. La viuda, Emiliana
Subercaseaux, acudió como heredera y curadora de sus hijos el 5 de agosto
del mismo año ante notario para ratificar el aporte de $100.000 destinados a
la fundación que erigió. El 12 de septiembre de 1892, el gobierno concedió
la personería jurídica y aprobó los estatutos que regirían la asociación.
Después
de su muerte
Don Melchor murió en 1892. Su viuda e hijos
continuaron administrando la viña después de su muerte, en
especial su hijo Juan Enrique. Además de supervisar
directamente la producción de la viña desde 1906, promovió
la idea de transformar la viña en Sociedad Anónima. Lo logró
y ocupó el cargo de gerente general hasta 1928. Destacó por
su conciencia social e incluso ocupó el sillón de alcalde de
Santiago, desde donde promovió el hermoseamiento de la
ciudad. Su hijo Daniel a cargo de administrar el ferrocarril
de Pirque y Carlos siguió la carrera política de su padre,
diputado en tres ocasiones y Ministro de Guerra.
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